"Si el caviar y el salmón formaban parte de su menú habitual, la pasta a las sardinas era para Lucky Luciano su magdalena de Combray. A la hora de cocinar, el capo Lucky era todo lo contrario a un aficionado y respetaba las tradiciones de la Terra Nostra.Los mafiosos saben gozar de los placeres del momento sin preocuparse por el día siguiente. Es cierto que físicamente están preparados para estos banquetes y que, como rudos campesinos que son, dejan para el día del juicio final la subida del colesterol y los ataques de gota, aunque no pueden librarse de unos kilos de más".
La mafia se sienta a la mesa. J. Kermoal y M. Bartolomei
SI COMPARTO. AGUANTE LA MAFFIA. CUANDO ERA CHICO ME PREGUNTABAN QUE QUERIA SER Y RESPONDIA: "QUIERO TENER UNA MAFFIA..."
ResponderEliminar